Accidente Aéreo año 1996

La maquina, aun ardiendo

La maquina, aun ardiendo

Duele mostrarlo, pero es real

Duele mostrarlo, pero es real

(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Págs. 10  y 11)
SOLO UN MINUTO PARA EL DESASTRE
• Algunos expertos creen en fallas humanas
• Los  DC8 despegan y aterrizan con rueditas auxiliares
• No pierde estabilidad ni con dos turbinas de menos
Pilotos de experiencia, civiles y militares  técnicos de la Dinac (Dirección Nacional de Aeronáutica Civil) y otros conocedores de las características del Douglas DC8 entienden que en un 95% algo de la rutina de despegue o el susto de piloto y copiloto de la nave tienen que ver con la caída de la máquina antes de que la misma llegara a la altura de estabilización. Las presunciones, en un primer caso, hacen al hecho de que por directiva internacional de vuelos cualquier avión pasa indefectiblemente por un doble control técnico: funcionamiento  turbinas e instrumentos del tablero, entre otros, además del fluido intercambio de datos con la torre de control. La última fase, ya en la cabecera de la pista, esperando orden de salida, para el DC 8 en particular, exige la implementación de medidas auxiliares, las que ayudan a tomar la posición Correcta pan el despegue. El piloto colombiano (José Muñoz)  pudo haber obviado tal exigencia, probablemente confiado en su experiencia, y decidió corretear con las ruedas convencionales, lo que hizo variar la real potencia de despegue.
• ESTABILIDAD: La otra situación, que estaría aludiendo a la presumida falla de los tripulantes, que al minuto de dejar la pista no tomaron contacto con la torre de control, se debería al hecho de que, advertidos de algún desperfecto en las turbinas (la máquina cuenta con cuatro y hasta con dos de ellas funcionando consigue planear) antes que procurar establecer estabilidad y volver a tierra, hicieron el brusco viraje, por susto o extremada confianza, sin atender la mínima distancia aire-tierra. Este presupuesto, obviamente, está sustentado en la descripción que hicieron los testigos del hecho, que notaron hasta dos giros del avión antes de que el mismo se estrellara.
• PERITAJE: A los técnicos nacionales en tragedias aéreas, de acuerdo con reportes procedentes de Colombia (Líneas Aéreas del Caribe es neta empresa de carga, con sede en Barranquilla), se sumarán esta misma tarde miembros de la Comisión de Aeronáutica Civil de ese país y técnicos y funcionarios de la compañía que salieron alrededor de las 7.30, hora colombiana, con rumbo a Asunción.
Raúl Donado, vicepresidente de LAC, empresa que fue fundada en 1974, según reportes de prensa de Barranquilla, confirmó que están en condiciones de definir responsabilidades, inclusive el pago de indemnizaciones no solamente a los familiares de los tripulantes de la máquina siniestrada, sino que también a los damnificados paraguayos. Asimismo, se ha explicado que el único que nada tenía que ver con la tripulación es el joven médico barranquillano Armando Rojas Pantoja, quien aprovechó el vuelo para llegar a Brasil, en donde tenía pensado realizar cursos de especialización.     Oficialmente se informó que los tripulantes del carguero eran: el capitán José Hernando Muñoz (piloto), José Karft (copiloto) y el ingeniero de vuelo Hernando Sánchez López.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Págs. 10  y 11)
“El despegue fue normal”

Según un informe de  agencia Reuter, desde  Bogotá, Colombia, funcionarios de la LAC (Líneas Aéreas del Caribe), uno de cuyos  aviones cargueros se estrelló ayer en un barrio de Mariano Roque Alonso y mató a 24 personas, están en comisión para disponer traslado de los restos de los ocupantes de la máquina siniestrada.   De acuerdo con el vicepresidente de la empresa,  Raúl Donado, el avión de carga accidentado cubría la ruta entre Asunción y la ciudad brasileña de Sao Paulo,   El mismo, dijo también que hasta el momento no hay  nada claro sobre las causas  del accidente. “Sabemos que el avión salió en condiciones normales, sin ningún reporte.  Desde el aeropuerto  de Asunción, la torre nos informó que el decolaje fue perfecto”, explicó Donado. Agregó que “más o menos al minuto y 45 segundos la tripulación se reportó con la torre sin ningún inconveniente, la torre le ordenó un viraje a la derecha que es el normal y en ese momento hubo un problema y se fue a tierra”.  Esta versión, sin embargo, no se compadece con las que oficialmente se maneja en nuestra principal Terminal aérea, ya que se insiste que tras el despegue ya no hubo contacto alguno con la torre de control. El avión accidentado fue construido en 1965 y estaba al servicio de la aerolínea de carga colombiana que opera desde hace 22 años.
Donado dijo que el avión fue de Barranquilla a Asunción y que desde la capital paraguaya se dirigía a Sao Paulo para recoger carga y regresar a Colombia.(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Págs. 10  y 11)

Foto desgarradora del suceso

Foto desgarradora del suceso

Imágenes del accidente

Imágenes del accidente


Desesperación  en el epicentro de la tragedia
Desgarradoras escenas del desastre aéreo convirtieron a Mariano Roque Alonso en epicentro del dolor Hierros retorcidos. Cuerpos calcinados. Llantos desconsolados y rostros desoladores. Ningún acontecimiento humano afecta tanto como la muerte, Los bomberos hicieron lo imposible para socorrer lo insalvable en ese momento, en medio de la dificultad que imponían al paso los curiosos y la falta de medios. Instantes terribles quedaron plasmados como cuadros de una .tragedia, una de las peores en los últimos tiempos. El esfuerzo y la impotencia alcanzaron su límite en medio de un populoso barrio que vivió en carne propia la muerte. Hasta ahora 24 muertos, 4 casas destruidas y la naturaleza circundante incinerada son el saldo. Alguien deberá dar explicaciones… Aunque sea tarde.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 14)
Dinac presume que caída se debió a falla del piloto

*  Solicitarán  ayuda técnica de brasileños en la investigación
* Torre de control no mantuvo comunicación con la nave
Aún no se conocen las causas que provocaron el accidente del DC-8 de matrícula colombiana perteneciente a Líneas Aéreas del Caribe, aunque se presume que el siniestro se debería a una falla humana del piloto, manifestó ingeniero Julio César Vera   Cáceres, titular de la Dirección de Aeronáutica Civil (Dinac), quien adelantó, asimismo, que se solicitará la ayuda técnica de la autoridad aeronáutica brasileña para determinar los motivos que desencadenaron la tragedia.  “El último reporte que tengo del señor Nelson García  que es el jefe de la Comisión de Investigación de Accidentes, no conduce todavía a resultados claros sobre las causales;  lo único que podemos decir es  que, por razones que ignoramos hasta este momento, el piloto perdió el control de la nave y se precipitó a tierra”.  Remarcó Vera Cáceres, confirmando de esta manera que la presunción de las autoridades
aeronáuticas  nacionales es que  el accidente se debió a una falla del comandante de la aeronave, seguidamente, aseguró que  recurrirán a la colaboración de los brasileños para intentar determinar los motivos que derivaron en luctuoso suceso.   “Estamos en la tesitura de  solicitar la colaboración de la autoridad aeronáutica brasileña”, señaló el director de la Dinac, dando a entender que la institución que encabeza no cuenta con los recursos técnicos-materiales y humanos-para llevar adelante una investigación de esta magnitud.
Vera Cáceres señaló, además, que de acuerdo a los reportes de los operadores de la torre de control, desde el momento del decolaje hasta el accidente no se produjo comunicación alguna con la misma.
Esta afirmación del titular de la Dinac contradice lo consignado por algunos cables  procedentes de Colombia, que aseguran que sí hubo contacto con la torre de control.
En otro momento, el ingeniero Vera Cáceres destacó la  labor realizada por la Dinac inmediatamente de ocurrido el  hecho. “Apenas acontecido el  accidente, un minuto después del despegue,  a las 14.11 fue el despegue y a las 14.12 el desenlace,  inmediatamente operó la Comisión de Investigación y Prevención de Accidentes de Aviación  (Cipaa),  conjuntamente con la Comisión de Rescate y Salvamento con la que también participa la Fuerza Aérea.
Resaltó también la tarea de los bomberos de la Dinac:   “Hemos adoptado todas las precauciones; dos de nuestros tres carros de bomberos  acudieron al lugar del hecho para prestar colaboración; llegaron unos doce minutos después del accidente. Fueron nuestros carros los que apagaron el incendio, gracias a que tenemos equipos muy modernos”, puntualizó.
Siguió diciendo que “se le ha invitado a la autoridad aeronáutica colombiana venga a participar de  las tareas;  asimismo, en  virtud a un convenio que tenemos con la  FAA, la Oficina Federal de Aviación de los Estados Unidos, nos hemos comunicado con ellos antes de las dos horas de ocurrido el accidente.  También nos hemos puesto en contacto con la casa central de la OACI; es decir, hemos adoptado todas las providencias”.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 14)
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 18 y 19
Familias enteras han desaparecido
Muchas familias s quedaron enlutadas luego del siniestro  que dejó 24 fallecidos. La tragedia es la mas grande ocurrida en nuestro país desde hace muchos  años. Se puede catalogar como la mayor de la década.    Pascual Fernández, dueño de una de las viviendas asoladas por el carguero de matrícula colombiana, que capotó en la siesta de ayer, en el Bº Monseñor Bogarín. de Mariano Roque Alonso, fue protagonista de una historia basada en la duda:  salir o no salir. Con esta página de su vida y la de su familia, hoy tiene para seguir “contando el cuento”,  Fernández, trabajador del Diario Noticias. Había recibido un convite participar  de un almuerzo de cumpleaños. El mal tiempo,  como a muchos, lo tuvo de mala cara. Pero, aclarándose el día, su estado de ánimo cambió y decidió  participar del almuerzo.
Una decisión inteligente y  salvadora.  En efecto, todavía seguía en la sobremesa cuando tomo conocimiento  de la tragedia en su barrio. Cuando finalmente llego ahí, su casa solo era  recuerdo y el golpe de tantos muertos  calcinados  queda gravado en su memoria como una “terrible pesadilla”
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 18)

“Gracias Dios y a la Virgen”
Simeón Franco, uno de Los vecinos del lugar de explosiones, fuego y muerte, reforzó su condición cristiana agradeciendo a Dios y a la Virgen porque minutos antes de la caída  del avión, él y su pequeña hija, estuvieron en el sitio del impacto.
Llorando las muertes de sus amigos, Franco dijo que había estado en la casa de Hermenegilda de Gracia, pegada al almacén de los Franco (Edgar y Perla Jara) tomando tereré; también estaba su pequeña de 3 años.
“Unos albañiles estaban trabajando en mi domicilio, pero los vi. alejándose sin decirme nada. Entonces, tomé a la criatura y fui para reclamarles;  en eso escucche que un avión estaba levantando vuelo. Cuando llegué hasta uno de los albañiles, alguien gritó que el avión parecía que iba a caerse, entonces me olvidé de todo, Tomé a mi niña y corrí’ dijo.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 18)
“Escuché ruidos  y una explosión”
Un vecino del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi,  quien presenció el momento del despegue del avión carguero colombiano dijo a ULTIMA HORA que la subida fue normal, pero cuando se encontraba a unos mil metros de altura lanzó fuego y comenzó a zigzaguear en el aire.
“Al parecer el piloto  quiso hacer una maniobra de emergencia como para regresar hacia el punto de partida,  pero ya no pudo regresar  porque el fuego ya se adueñó  de la máquina. Luego se escuchó un fuerte ruido y una  explosión.  Al  rato ya se divisó humo negro”, indicó.
“Rápidamente un grupo de vecinos llegamos al lugar con intenciones de brindar ayuda, pero era imposible ingresar por el peligro que representaba para todo  aquel que quería acercarse,’
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 18)
Impotencia de vecinos
“Sentimos un gran ruido y luego salía humo negro en gran cantidad “, dijo Gloria Arce, una de las vecinas de la zona, “Fueron impresionantes las escenas  que se vivieron en un primer momento. Se escucharon, primeramente, gritos de personas que aparentemente estaban heridas. Asimismo, los llantos de impotencia de los vecinos reflejaba en cada uno de ellos”, aseguro.
La mujer señaló que “veía los cuerpos de los niños y de los mayores. Era desesperante” –
“No podía hacer nada. Había fuego y humo por todos lados. Cuando llegué allá todos gritaban. Avisamos a los bomberos y a la Policía, también llegaron las ambulancias, Los cadáveres fueron rescatados por los bomberos y por la Policía”.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 18)
Muerte, terror, desesperación  segundo a segundo, en Roque Alonso
El accidente de la víspera fue el mayor desastre aéreo ocurrido en nuestro país. Aquí la cronología del percance minuto a minuto.
14.11. Sale el avión DC 8, carguero vacío del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, con destino al aeropuerto de Viracopos,  en Campinas, Sao Paulo (Brasil).
14.12. La máquina se desestabiliza en vuelo y cae sobre una cancha de vóley. El aparato choca luego contra un árbol de yvyrapytá  y tres casas. Después, se incendia.
14.13. Muerte, terror, desesperación. Los niños que estaban jugando en la canchita quedaron bajo la nave. La casa del comerciante fue destruida totalmente, al igual que otras dos casas, cercanas.
14.15. Policía y bomberos son avisados acerca de la tragedia
14.25. Personal de Bomberos Voluntarios de Luque y del Aeropuerto Silvio Pettirossi fueron los primeros en llegar para luchar contra el fuego. Luego llegaron los bomberos de la Policía Nacional y de los Voluntarios de Asunción.
14.30. Cuatro ambulancias del Ministerio de Salud llegaron al lugar garon al lugar  ademas de otras de EME,  UPEM,  UME,  además de la Cruz Roja Paraguaya. Trasladaron a los heridos en centros asistenciales más cercanos.
14.35. Muchos curiosos entorpecieron la labor de  Policía y de los bomberos.   Otros, inclusive, robaban cosas que había en el avión.
15.00. Con la utilización  chorros de espumígeno (compuesto de varios productos químicos) se pudo dominar el fuego, y comenzó el rescate los cuerpos de los muertos y  auxiliar a algunos heridos.
15.10. Los cadáveres son acumulados a un costado del  lugar del siniestro. Duro trabajo de rescate de cuerpos.
17.00. Llega al lugar del siniestro Diógenes Martínez, ministro del interior.
18.40. El juez del Crimen  de  turno, Jorge Darío Frutos, junto con su actuaría Teresa Rojas, al igual que el médico forense Miguel Ferreira Galeano,  acuden al barrio Monseñor Bogarín. Se dispuso que todos los cuerpos sean derivados a la morgue del Centro de Salud para su reconocimiento.
19.30. El vicepresidente la República, Ángel Roberto Seifart, fue a la morgue del Centro de Salud de Mariano Roque Alonso para indicar que los gastos de sepelio estarían a cargo del gobierno.
20.00. Comienzan a  retirar los cadáveres de los que fueron  reconocidos. Llantos, gritos y muestras  de mucho  dolor se vivieron anoche en este lugar.
22.00. Seguía el operativo de reconocimiento y rescate de cadáveres debajo del avión. Unas cinco  personas estaban aún desaparecidas.
04.00. Murió en el Hospital del  Cáncer y el Quemado  Luís César Brignadello,  la última víctima hasta ahora.
(Diario Última Hora, lunes 5 de febrero de 1996  – Pág. 19)
(Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 14 y 15)
El terror después  de la tragedia
Un horror diferente presenta la zona donde el domingo pasado cayó el avión DC8 de Líneas Aéreas del Caribe (LAC). Ya no hay fuego, quedan poco humo y ningún llanto. Sin embargo, el dolor  parece penetrar más hondo, por que tuvo tiempo para decantar.
En las casas ya se velaron las dos docenas de muertes que dejó tras de sí el siniestro, las víctimas ya fueron inhumadas.
La mayor parte del avión,  de lo que quedó de él, está literalmente incrustada en la tierra. El cuerpo de la máquina y las ruedas del tren de aterrizaje dejaron cinco verdaderos cráteres, algunos de ellos con casi hasta de dos metros de profundidad. Chapas, tierra, pedazos de ladrillos, cocinas, heladeras, jirones de ropa, zapatos forman una misma masa con los hierros retorcidos de bicicletas sillas  metálicas e incluso de seres humanos, que con paciencia los bomberos van clasificando en diferentes bolsas especiales.
BUSCANDO UN HIJO: En medio de bomberos, chapas y olores nauseabundos, aparece la figura de un señor, de no más de treinta y cinco años. Está buscando a su hijo, al que no pierde las esperanzas de encontrar.
El domingo, segundos después de la caída del avión, llegó corriendo al lugar y sacó de allí aun niño totalmente desfigurado por los golpes que recibió. Al salir a la calle se dio cuenta de que era su hijo de apenas 11 años: Catalino Bazán, que había ido a jugar a la canchita donde ocurrió el accidente. Volvió porque su otro hijo, Diego Armando Bazán, también había ido a jugar, pero no lo encontró. Sacó a una niña y luego a un niño, no se habían quemado, pero habían sido prácticamente triturados por el impacto recibido. Pero su hijo no apareció. Recorrió hospitales y la morgue, pero Diego tampoco apareció. Ahora volvió a la”manzana del terror”, y Afirma que su hijo está  bajo la cola del avión. Pero nadie puede hacer nada por él, ya que esa parte del aparato, debe quedar en el lugar en el que se incrustó al llegar a  tierra, para que los técnicos puedan tener referencias ciertas del siniestro.
• NO EXISTE  PREVENCIÓN
Una triste realidad: no estamos preparados para afrontar este tipo de tragedias, e incluso habría que agradecer que la naturaleza sea bondadosa en nuestro territorio.
No se cuenta con grúas especiales ni con personal especializado para estas urgencias.
Durante los trabajos de limpieza los carros de bomberos se quedaban atascados en el barro, simples camiones ataban con cuerdas pedazos del avión y trataban de remover las chapas con simple tracción, tal vez arrastrando evidencias que podrían ser útiles o terminando de deshacer restos humanos.
Consultado sobre esta falta de preparación técnica, el ministro del Interior, Diógenes Martínez, no arriesga a dar una respuesta clara ni valedera. ¿Será otra forma de ganar experiencia?.
(Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 14)

Bajo lluvia y llanto, el adiós a las víctimas
* Conmovedor sepelio  para 14 de los fallecidos
* Sacerdote reclamó investigar causas del accidente
Sólo llantos y gritos de desconsuelo se oyeron en la tarde de ayer en el sepelio de catorce de las víctimas del accidente aéreo del domingo en el barrio Monseñor Bogarín de Mariano Roque Alonso. Prácticamente, toda la comunidad estuvo presente en el templo “Sagrado Corazón de Jesús” para despedir a 14 de los fallecidos.
En la parroquia local se ofició una misa por los muertos. El acto religioso estuvo a cargo del sacerdote Mario López,  quien reclamó que el Gobierno nacional debía realizar una completa investigación para aclarar las circunstancias en las que ocurrió el accidente.
En el camposanto local fue ron inhumados once de los integrantes de la familia Gracia:
José Luís, Fidelia, Hugo Reinaldo, Hermenegilda, María Isabel, María Elizabeth, Edilson, Daría, Luís Iván, María Dolores y José Medina Gracia. Además estaban los ataúdes de Luís César Brignardello  y los hermanos Walter Catalino y Darío Bazán.
Los miembros de la familia Gracia fueron velados en casas de los parientes ubicadas en el barrio Concordia, de Mariano Roque Alonso, adonde acudió mucha gente para dar las condolencias.
Alas 15.30 partió una larga caravana con destino al templo. Los catorce ataúdes fueron ubicados en línea y rápidamente la iglesia se llenó de gente, de toda la comunidad.
“DIOS,  AYÚDAME”
Durante el oficio religioso se notó el pesar de los parientes. Se escuchó a Viviana Gracia gritar con el dolor del alma: “Dios, ayúdame a estar sin mis hijos…”. Luego fue auxiliada por la gente porque es tuvo a punto de caerse.   El sacerdote Mario López instó a los fieles a acompañar la familia en este momento de dolor y ayudarles. “No sólo ahora, sino que hay que dar les todo el apoyo económico necesario, ya que se quedaron sin casa”, refirió.
Afirmó que el Gobierno de be esclarecer el accidente y tomar las medidas necesarias de modo a que un desastre de esta naturaleza no vuelva a ocurrir en nuestro país.   Tras echar agua bendita  sobre los ataúdes, los mismos fueron llevados hasta el cementerio municipal. Allí entró la larga caravana mortuoria sin detenerse siquiera ante la cruz principal. Fue directo hasta el panteón de Sebastián Gómez y familia, don de los restos de los catorce quedaron hasta que tengan un panteón donde ser ubicados.
Este momento fue el más desgarrador vivido por los roqueabonseños. “Adiós, papacito… adiós hijito de mi alma… por qué tuvo que pasar esto…”, se escuchaba duran te el sepelio que era acompañado por una tenue llovizna. En el alma de muchos, estos momentos quedarán grabados para toda la vida.
(Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 15)

Al final, fueron 22 fallecidos
Fueron 22 en total los fallecidos en el accidente aéreo y no 24 como dio conocer en un principio  la Policía Nacional. El error se debió a que se duplicaron las actas de entrega de cadáveres de dos fallecidos, en el Centro de Salud de Mariano Roque Alonso y en el Centro de Investigación.
Las víctimas fatales cuyos cuerpos fueron entregados a los familiares fueron: 1) María Elizabeth  Gracia, de 16 años; 2) Daría Gracia, 11;   3) Edilson Gracia, 14;   4) Luís Iván  Gracia, 6;   5) María Dolores Gracia, 4;    6) Wenceslao Gracia, 17;  7) Hermenegilda Cáceres
Gracia,   brasileña, de 60 años;   8) María Isabel Gracia, de 16;   9) José Luis Gracia, 15;  10) Hugo Gracia, 16;   11)  Marsa Fidelia Gracia 12;   12) Edgar Franco. 24;   13)  Perla Jara, 23; 14) Pablo  Adrián Franco Jara, 3 meses;   15) José Medina, 18; 16) Catalino Román Bazán 12; 17) Darío Alberto Bazán, 13; y 1  8) Luís César Brignardelló, de 5  años, Asirnismo, los tripulantes del avión, todos colombianos son 1) José Muñoz, piloto: 2) José Karft,  copiloto 3) Hernando Sánchez López, ingeniero de  vuelo; y 4) Armando Rojas Pantojo,  pasajero.
Por otro lado, lo heridos son: 1)  Daniel Vera Barreto, de 10 años; y ) Ricardo Wilfredo Brigardello, de  11;   Los dos  menores ya se encuentran en  sus respectivos domicilios, luego
de que fueran atendidos en centros asistenciales.  Los  colombianos ya fueron derivados a su país
(Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 15)
(Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 16 y 17)
Explosión, fuego, humo  y terror en Roque Alonso
*  Avión carguero causó la muerte de 24 personas
*  La tragedia ocurrió las 14.12 en un barrio populoso
*  Cadáveres mutilados y calcinados ya fueron identificados
*  La nave colombiana había traído electrónicos y un auto
* “La máquina levantó vuelo, sin carga, para  ir hasta el aeropuerto de Viracopos, en Campinas, Brasil.”
* De acuerdo con la descripción de los testigos, muchos de ellos sobrevivientes de la tragedia, el  avión primero cayó y luego explotó.
El primer domingo de febrero de 1996 quedará como uno de los días más negros en la historia de las catástrofes en nuestro país. Un avión carguero de matrícula colombiana se estrelló en el B° Monseñor Bogarín, de Manano Roque Alonso, y mató a 24 personas, entre ellas tres todavía sin identificar.
La nave, un DC 8, marca Douglas, de fabricación americana, con matrícula de Colombia HK-3979, de la empresa Líneas Aéreas del Caribe, despegó del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi a las 14.1l,  y a sólo un minuto, cuando todavía no desarrollaba altura, comenzó a hacer piruetas y precipitó atierra. El “pájaro de acero” impactó contra cuatro viviendas y dos de ellas, con sus ocupantes, quedaron convertidos  en cenizas.
La explosión, que se sintio en todo Mariano Roque Alonso y comunidades vecinas,  como Luque. Limpio y Loma Pytá,  fue seguida de incendios, corridas desesperadas, interminables gritos de dolor y escenas de hondo drama a medida que iban conociéndose el número y los nombres reales y posibles de fallecidos.
RUMBO A CAMPINAS
Cerca de la media noche del sábado el carguero fletado por la firma Alas Paraguayas aterrizó en nuestra principal terminal aérea y sobre las diez de la mañana descaragaron en los depósitos mercaderías electrónicas y un coche Pontiac americano, descapotable.
La misma máquina, tripulada por el capitán José Muñoz, José Karft, Hernando Sánchez López, y con el joven médico Armando Rojas Pantoja como pasajero, todos ellos colombianos, levantó vuelo, aparentemente de manera normal, exactamente a las 14.11, sin carga alguna, y tenia como destino el aeropuerto Viracopos, en Campinas, Estado de San Pablo, Brasil. Por causas desconocidas, aunque hay un elevado porcentaje de sospechas que atribuyen el hecho a probables fallas mecánicas, la máquina apenas tardó un minuto y segundos para caer a tierra: encima de cuatro viviendas y un sector utilizado como cancha de vóley,  en una manzana del citado barrio roquealonsino. En donde jugaban a la pelota estaba el mayor número de víctimas; muchas de ellas horriblemente mutiladas.
En un almacén, explotado por la familia Franco Jara, desintegrado por completo, estaban las demás, convertidas en masas humeantes de carne. En los primeros minutos, antes de la llegada de los bomberos, resultó imposible hacer frente al incendio de los restos de la máquina y de las mismas casas produciéndose, más tarde, una inexplicable concentración de curiosos que impidió el normal desenvolvimiento del personal de rescate.
La densa humareda igualmente creó dificultades para la búsqueda de los accidentados, cuyos lastimeros gritos de socorro parecían escucharse en casi todos los sectores del área del desastre.
Bomberos de la Policía y Voluntarios recibieron el apoyo de sus pares del aeropuerto y de efectivos de todas las comisarías del casco metropolitano, de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), del Comité de investigación en Prevención de Accidentes Aéreos, del Escuadrón del Servicio de Búsqueda y Salvamento, de la Secretaría Nacional Antidrogas y el Comité de Emergencia Nacional.
• OFICIO JUDICIAL
El primer oficio judicial relacionado con la tragedia, en la causa caratulada por el magistrado del Crimen Rubén Darío Frutos, viene de un pedido del agente fiscal Wilfrido Peralta y está dirigido a la Dinac (Dirección Nacional de Aeronáutica Civil) que deberá informar todo lo relacionado con el estado de la máquina antes de despegar y el resultado de los peritajes.
Una escena desgarradora
Hasta ahora, sólo en algunas películas he presenciado un hecho tan espeluznante, con episodios desgarradores.  Nunca pasó por mi mente que alguna vez podría ser testigo de primera fila en una tragedia tan horrorosa que arrastró tantas vidas humanas. Pero la circunstancia de encontrarme tan cerca, en Mariano Roque Alonso, además de ese espíritu de servicio que uno lleva adentro con la convicción  de poder prestar alguna ayuda, sumados a la vocación del periodista que busca estar en el lugar de los hechos, hizo que sorteando cualquier obstáculos  llegásemos hasta tan cerca del siniestro.
Nos imaginamos el enorme sufrimiento que habrán soportado, minutos o segundos antes, toda esa gente que se encontraba en el interior del avión y mucho más los pobres inocentes que estaban pasan do un domingo tranquilo. Nos imaginamos la enorme sorpresa y desesperación de esos niños que estaban practicando de porte, totalmente ajenos a ningún peligro, cuando de pronto encuentran la muerte en la forma mas cruel que pueda existir. Entre esos chicos, nada menos que cinco hermanitos que habían ido a visitar a la abuela.
¿Alguien podría siquiera pensar que la muerte venía cabalgando a lomos del aire?  Por  supuesto que no. Pero la fuerte explosión en el cielo, a muchos que estaban afuera les hizo levantar la cabeza para ser  testigos de primer nivel de la tragedia que ocurría allá arriba y se desplomaba en una bola de fuego. Y segundos más… ya todo era un laberinto de dolor, de gritos, pedidos de socorro y llantos. La verdad es que pasaron varios minutos para poder estar apenas a metros del siniestro. Y mientras nos acercábamos, era más fuerte el dolor, ya acompañado de rabia, al ver que muchos vecinos o curiosos que llegaron primero se retiraban con algún objeto, desprendido de la “máquina de la muerte”, como si fueran trofeos de guerra.
Porque aquello fue un verdadero acto de pillaje. Y me pregunto, esa gente que tiene en su poder  algo que “sobró” de esa máquina infernal, ¿podrá exhibirlo  con orgullo, o con vergüenza?  Qué cosa!
Edmundo Ramírez – (Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 17)

La familia Gracia perdió a todos hijos en la tragedia aérea
Llantos de dolor e impotencia se pudieron notar en rostro de los familiares de personas que fallecieron en suceso aéreo.   Vivian Gracia, madre de cinco de las víctimas, se llegó lugar horas después de haber ocurrido el accidente. La misma como es lógico sufrió desmayo. “Déjenme señores policías pasar para ver a mis hijos quienes están bajo los escombros. Yo les voy a reconocer aunque sea con la vestimenta y por su constitución física”, clamaba entonces.
De acuerdo con las versiones de la señora Vivian, sus hijos fueron de visita a la  casa de un familiar que se encuentra  ubicado en el lugar del siniestro. “Yo les traje y tenía que volver para buscarlos en horas dé la tarde, pero llegó esta noticia”, comentó, impotente ante la tragedia de haber perdido a todos sus hijos.
“Ellos siempre van de  visita a la casa de la abuela, pero jamás ni se me pasó por mente de que un caso igual esto iba a ocurrir. Ahora no  que voy a hacer porque  me quedo  sin hijos, en quienes yo tenía esperanzas algún día”,  indicó la mujer que no hallaba consuelo.
Por su parte, Ramón Gracia,  otro miembro de esta familia indicó que perdió todo. “Perdí a mi hermano, tía y  sobrinos. Perdí todo en esta vida. Esto que ocurrió no tiene explicaciones. Perder a miembro de la familia de esta forma duele más que cualquier otra cosa”, dijo entre llantos.
Varias fueron las versiones, recogidas en el lugar de los hechos y entre ellas algunas  personas indicaron que dos de los ocupantes de la máquina se lanzaron al vacío sin paracaídas, pero a pesar de todo no pudieron salvar sus vidas.
Por su parte, el doctor Eusebio Pineda, director del Centro de Salud de Mariano Roque Alonso, señaló a los medios de prensa que uno de los  que viajaban en el avión carguero se lanzó al vacío, pero envuelto en llamas.
Estas versiones no pudieron ser confirmadas a plenitud por las autoridades destacadas en el lugar.     Otra persona que reside en  las inmediaciones del lugar manifestó que el avión arrasó con una panadería ubicada en predio donde se estrelló la aeronave.
“Por suerte nadie se encontraba trabajando o sino la cantidad de muertos iba a ser mayor”, dijo.
Un poblador del barrio  Juan  Sinforiano Bogarin,  manifestó que donde se estrelló el avión es un lugar muy concurrido,  especialmente los fines de semana, ya que se juega al vóley y los chicos utilizan como  zona de recreo. Fue por todo  esto que muchas fueron las víctimas,
DESGARRADORAS ESCENAS
Desgarradoras fueron las escenas vividas anoche durante  el reconocimiento de las personas que fallecieron tras  precipitarse a tierra el aparato.  Desmayos y crisis nerviosas se adueñaron de las personas presentes que so  familiares de las víctimas.
Algunas de las personas pidieron al vicepresidente de la República, Angel Roberto Seifart, para que vea la posibilidad de prestar asistencia.
La respuesta no se hizo esperar, Tal es así que el  Gobierno puso a disposición  todos los elementos para que los  muertos sean llevados a sus lugares de origen.
Ursa familia trasladara  esta tarde los restos de sus seres queridos  hasta la localidad norteña de Concepción
– (Diario Última Hora, martes 6 de febrero de 1996  – Pág. 16)
Papa envió pésames
El  Papa Juan Pablo  II,  hasta ayer en Guatemala, envió una confortadora ”bendición apostólica, como signo de esperanza cristiana en el Señor resucitado”, en sus sentidos pésames a los familiares de las víctimas del desastre aéreo en Mariano Roque Alonso.
En una carta  dirigida a  monseñor  Felipe Santiago  Benítez, Su Santidad, a través   de su secretario, cardenal Ángelo  Sodano, enterado de  la tragedia, en la que murieron  varios niños, quedó vivamente apenado y ofreció sufragios por el eterno descanso de los fallecidos.
Asimismo, según la misiva, el Papa envió “expresiones de consuelo y viva solicitud  mientras les imparte  de corazón la confortadora  bendición”.
– (Diario Última Hora, miércoles 7 de febrero de 1996  – Pág. 72)
Sobreviviente del desastre

Una escena realmente triste vivió es la víspera en el lugar  del desastre aéreo con la llegada de Dionisio Gracia. Uno de  los últimos sobrevivientes la familia que en total perdió a  11 de sus miembros.
Alrededor de las lO, el joven llegó al sitio donde cayó el avión de Líneas Aéreas del Caribe (LAC) y se dirigió  las ruinas de lo que era la vivienda en donde residía junto con sus parientes.
El joven recorrió el lugar mirando detenidamente cada parte. En su rostro se notaba el dolor. Luego, no pudo Contener las lágrimas y comenzó a llorar. Fue consolado por algunos vecinos. Dionisio golpeó Con sus puños una de las paredes como queriendo descargar toda su rabia, toda su impotencia ante lo sucedido.
Posteriormente, el muchacho fue hasta donde quedó el ala del avión y la pateó. Esto impresionó a muchos de los curiosos que estaban ayer en el barrio Monseñor Bogarín de Mariano Roque Alonso.
Después, algo resignado  relató a los miembros de la prensa que “Me  encontraba afuera cuando vi  que el avión caía sobre nosotros, corrí como nunca antes lo  había hecho. Me alejé del lugar. Recién tres o cuatro horas después volví  y me encontré con casi toda mi familia exterminada…”.
Afirmó que tras el sepelio de los once miembros de la familia, ahora está en la casa de unos amigos que le ayudan…
– (Diario Última Hora, miércoles 7 de febrero de 1996  – Pág. 72)