Comunidad Indigena Makà

Un pueblo que lucha por evitar su extinción

 

Mujeres de la Comunidad

Mujeres de la Comunidad

 Asentada en un predio de 10 hectáreas en una zona totalmente urbanizada y a escasos 15 kilómetros de Asunción en la Ciudad de Mariano Roque Alonso, la comunidad maká representa el crudo testimonio de más de 500 años de una desigual lucha entre un pueblo que se resiste a morir;  los conquistadores europeos primero, y la sociedad en general después, que con la excusa  del crecimiento fueron arrinconándolo hasta dejarlo sin bosques donde subsistir en comunión con la naturaleza. El avance de lo que se denomina modernidad obligó a este pueblo originario del chaco boreal paraguayo a una sufrida migración, que terminó por dejarlo atrapado en el inmueble  ubicado en Mariano Roque Alonso, desde 1985. Con anterioridad, los Maká ocuparon un predio  en la rivera del Rio Paraguay  en la capital del país, Asunción.
Mujer trabajando en su hogar

Mujer trabajando en su hogar

Niños jugando a la pelota

Niños jugando a la pelota

Cazadores, pescadores y recolectores de miel  en los bosques, los Maká debieron cambiar radicalmente sus formas de subsistencia para adaptarse a la nueva realidad a la que fueron obligados a aceptar a partir  del despojo de sus tierras.
Perfeccionaron la artesanía la que  antiguamente era una actividad alternativa, para hacer de ella un formidable pilar de sobrevivencia  a través de la generación  de recursos económicos, y de preservación de su cultura, de sus tradiciones y costumbres.
Venden sus productos en el micro centro de Asunción, en el aeropuerto Silvio Pettirossi y en visitas casa por casa, en un sacrificado recorrido  que muchas veces  no encuentra la respuesta de la ciudadanía, principalmente a la hora de pagar lo que vale, por sus bellas obras de arte creadas a partir de materia prima secada de lo poco que les queda de tierra y de viajes que realizan al Chaco en busca de elementos que les sirva para sus creaciones.
Artesana Makà

Artesana Makà

Vista de niños jugando

Vista de niños jugando

Aunque viven en precarias viviendas, construidas a partir de restos de madera, cartón y plásticos, apenas con el servicio de energía eléctrica, agua potable proveído a cuentagotas por el entre estatal responsable, y sin la mínima asistencia de salud pública, los pobladores de la comunidad Maká de Mariano Roque Alonso mantienen el orgullo de su origen y en cotidianas ceremonias reviven ritos de su antepasado, en forma de danzas y cánticos dedicados a su Dios en diversas ofrendas.
Los jóvenes y los niños son entrenados hasta en  los juegos tradicionales del pueblo Maka y preparados para afrontar el desafío de hacer perdurar su cultura ante el atropello de la sociedad blanca, con sus vicios como el cigarrillo, el alcohol y hasta las drogas prohibidos.
Adoptaron además, como una forma de inserción social, las disciplinas deportivas propias de los blancos como el fútbol y el vóley, teniendo incluso un club que compite en diversos torneos que se desarrollan en los alrededores y que lleva el nombre de la comunidad.
En ronda del tradicional terere

En ronda del tradicional terere

Jovenes y  Niños Makâ

Jovenes y Niños Makâ

Los niños y las mujeres constituyen el sector más expuesto a enfermedades de todo tipo, fundamentalmente las que afectan la piel, el sistema respiratorio y hasta las de transmisión sexual.
Preservar su cultura y luchar por seguir viviendo, tiene en el Cacique Andrés Chemei, líder de la comunidad desde hace 46 años, el ejemplo más contundente. Formado por un general de Ejército paraguayo, Chemei se preparó para liderar a su comunidad, llegando al máximo cargo a la edad de los 28 años.
Los poco mas de mil habitantes que pueblan al asentamiento de Mariano Roque Alonso precisan de la urgente asistencia para acceder a los beneficios de estos tiempos, como vivienda digna, alimentación adecuada, servicios básicos permanentes, acceso a la Educación con la construcción de locales confortables y las prestaciones requeridas para ampliar el horizonte de su conocimiento, a los servicios médicos, y a contar con un centro permanente de exposiciones, de modo a que la comunidad se convierta también en un centro de comercialización de sus productos.
ANDRES CHEMEI; anciano Cacique General

ANDRES CHEMEI; anciano Cacique General

Escuchar el clamor de los Maká de Paraguay y responder en la medida posible, será ayudar a la sobrevivencia de un pueblo que lucha por evitar su extinción.